No existe un único precio porque no todas las webs resuelven lo mismo
Una landing page orientada a consultas no tiene el mismo trabajo que una web institucional con varias secciones o que una tienda online pensada para vender productos. Por eso comparar solo por número suele ser engañoso.
Antes de mirar el valor final, conviene entender qué formato necesitás, qué incluye la propuesta y qué parte técnica queda resuelta además del diseño.
Qué suele mover el precio
- La cantidad de secciones o páginas.
- Si necesita tienda, catálogo o integraciones.
- Si incluye ayuda con textos, estructura y enfoque comercial.
- Si también resuelve dominio, hosting, SSL y publicación.
Una referencia simple para pensar formatos
Landing page: suele convenir cuando hay una propuesta puntual, una campaña o un servicio principal que necesita captar consultas rápido.
Web institucional: conviene cuando necesitás mostrar varios servicios, ordenar mejor la marca y transmitir más confianza.
Tienda online: entra en juego cuando el foco está en vender productos, ordenar categorías y acompañar una compra más fluida.
Qué conviene comparar además del precio
Si la web va a ser clara, si está pensada para celular, si deja una base lista para crecer y si te evita resolver por separado la parte técnica. A veces una opción más barata termina quedando corta muy rápido.
Cómo trabajarlo con más criterio
La mejor forma de pedir presupuesto es contar qué necesitás resolver, qué te gustaría mostrar y cómo querés que te contacten. Con eso ya se puede orientar el formato correcto y evitar gastar de más o quedarse corto.